domingo, 29 de enero de 2012

LA ABANDERADA DE LAS MADRES



“He vivido para salvar a mis hijos”

La selección genética permite a una madre tener tres bebés que curaron a dos hermanos gravemente enfermos de cáncer

Un tercero falleció tras el trasplante de médula

María Luisa ha tenido tres hijos tras un proceso de selección genética para salvar a sus tres hermanos mayores. / GARCÍA CORDERO
María Luisa no es de las que se rinden. No se derrumbó cuando supo en 2004 que los linfomas (tumores del sistema linfático) que habían sufrido sus dos hijos mayores, Alberto y José, no se debían a la casualidad, sino a un grave trastorno del sistema inmunitario que también había heredado Carlos, su hijo pequeño: la enfermedad linfoproliferativa ligada al cromosoma X.
Si quería salvarlos, únicamente le quedaba la remota posibilidad de tener bebés mediante un proceso de selección genética para que fueran donantes compatibles de médula de sus hermanos.
Y lo consiguió. En 2007 nació Lucas y, en 2008, alumbró a las mellizas María y Ana, todos concebidos en el centro de reproducción asistida de la Universidad Libre de Bruselas. Sus células madre curaron a Carlos y José. Y a punto estuvieron de conseguirlo con su hermano mayor, Alberto, que falleció en 2010, nueve meses después del trasplante, con 16 años.
Hubo médicos que le dijeron que se olvidara, que era como buscar una aguja en un pajar por triplicado. Ignoraban que María Luisa nunca baja los brazos. “Mi objetivo en la vida era salvar a mis hijos, hacer todo lo posible para lograrlo”, explica con la tranquilidad que da haberse dejado la piel en ello. “He hecho todo lo humano y lo inhumano por curarlos”.
Ahora son siete en casa, en Huelva. Los padres, los dos mayores —libres ya de la enfermedad— y los tres pequeños, que nacieron para curar a sus hermanos. “Ha sido durísimo; ahora toca vivir”, relata la madre sin perder por un momento la sonrisa.

No hay comentarios: