CAPÍTULO 1. LA ESPERA

Hugo, historia de un corazón

Un día de agosto, un bebé llamado Hugo Guedes recibió el corazón que esperaba desde abril. EL MUNDO ha sido testigo de la espera, el trasplante y la recuperación. Una nueva vida que se resume en 19 grapas, la herida más hermosa del mundo.
El quirófano es un espacio a medio camino entre un box de la Fórmula 1, un cuadro de Rembrandt y un taller de piedras preciosas con sus tallistas trabajando en silencio.
En el medio de todo -bajo la luz de los focos; rodeado de 12 cirujanos, perfusionistas, anestesistas y enfermeros; como si fuera un explosivo que hubiese que manipular con muchísimo cuidado-, el pecho abierto en canal de un niño de 15 meses.
Al niño sólo le vemos el espacio que ocupa la ausencia.
A los cirujanos sólo les vemos los ojos tras las máscaras.
Las miradas: aquí hay imágenes que podrían tumbar al profano más curtido.
No es la imagen del corazón que acaban de quitar. Es la imagen del corazón que acaban de quitar y sigue latiendo separado del cuerpo, durante varios minutos, dentro de un recipiente metálico con suero.
El órgano enfermo es grande, flácido y oscuro. El órgano que van a ponerle a continuación es más pequeño, claro y compacto. En el escaparate de un mercado de abastos, ningún mortal dudaría cuál elegir.