jueves, 15 de marzo de 2012

ENERGIA NUCLEAR EN LATINOAMERICA


Los caminos de la energía nuclear se bifurcan en Latinoamérica

Brasil, Argentina y México prevén construir más centrales, mientras que Venezuela, Bolivia y Perú desisten de sus planes


Se cumple un año de la crisis nuclear de Japón, pero en Latinoamérica apenas se ha discutido sobre la conveniencia de esta energía. Los únicos tres países que cuentan con generadores atómicos, Brasil, México y Argentina, mantienen sus planes de construir más. De momento, apenas el 2% de la energía eléctrica latinoamericana proviene de centrales nucleares. En cambio, tras el accidente de la central de Fukushima, Venezuela, Perú y Bolivia desistieron de sus planes de desarrollar energía atómica, mientras Chile mantiene una actitud ambigua al respecto. Así describe el panorama un artículo de Kerstin Kress, investigadora de la Fundación Friedrich Ebert, que se publicó en la última edición de Nueva Sociedad, la revista latinoamericana de esa institución de la socialdemocracia alemana.
“El accidente llevó a un nuevo debate sobre la energía nuclear en América Latina”, relata Kress. “Sin embargo, las protestas antinucleares no alcanzaron la misma dimensión que en países europeos”, añade la investigadora.
Argentina inauguró en septiembre pasado su tercera central nuclear. Las dos anteriores eran de 1974 y 1984. Esta tercera, llamada Atucha II, había comenzado a ser construida en los años ochenta, pero se paralizó en los noventa como parte de los recortes del gasto público que impuso la ola neoliberal en Latinoamérica. Las tres centrales producen el 6,2% de la electricidad de este país.


Fuente: OLADE. / EL PAÍS
Brasil, que cuenta con las dos centrales nucleares de Angra, inauguradas en 1982 y 2000, consigue mediante ellas el 1,8% de su electricidad. La central Angra III se finalizará en 2015 y el Gobierno de Dilma Rousseff planea construir otras dos. Paulo Carneiro, asesor de la dirección técnica de la empresa estatal brasileña Electronuclear, comenta a EL PAÍS que la construcción de Angra III ya preveía los problemas que surgieron en Fukushima. En cambio, las otras dos centrales anteriores están siendo sometidas a una serie de más de 50 estudios y proyectos. Por ejemplo, Carneiro explica que para casos de inundaciones se prevé la protección adicional de algunas parcelas.


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