miércoles, 27 de agosto de 2014

TANGO QUE ME HICISTE MAL,......

Bailar tango con el espejo

Unos mellizos argentinos compiten en la final mundial, disputado entre 574 parejas de 37 países. Su propuesta: "Dos hombres que desafían a la danza"

Los hermanos Nicolás y Germán Filipeli, durante una interpretación en el Mundial de Tango en Buenos Aires. / DANIEL MORDZINSKI
Que el tango se bailó desde antiguo entre hombres es una verdad (casi) universalmente aceptada y es relativamente frecuente que lo bailen parejas de hermanos. Pero que dos varones, y mellizos, lleguen a lafinal del Mundial de Tango que se celebra estos días en Buenos Aires es todo un acontecimiento. Nicolás y Germán Filipeli, nacidos en 1986 en Lanús (el barrio del sur del Buenos Aires que Sergio Olguín dejó para la historia en su novela homónima), bailan tango desde los 15 años. Empezaron en campeonatos juveniles y ahora los dos se dedican profesionalmente a bailar, cada uno de ellos con su pareja femenina (el año pasado mantuvieron un show durante dos meses en Corea), lo que Gómez de la Serna llamó una música llena de despedidas.
La propuesta con la que compiten los hermanos Filipeli quiere ser provocadora y al mismo tiempo es claramente deudora de los clásicos. Los hermanos Macana o José Garófalo y Carlos Stassi —de la milonga Porteño y bailarín— son dos parejas de hombres que llevan años variando sobre el tema. En los Filipeli el juego de seducción entre hombre y mujer se transforma, según sus propias palabras, en “dos hombres que se desafían en la danza”, utilizando la idea del espejo como recurso escenográfico y aprovechando su gran parecido físico. Lo único seguro es que hasta ahora nadie había llevado este reto a la final mundial.
La idea de este espectáculo “marcadamente masculinista” se les ocurrió en 2010, bailando los cuatro en la popular milonga Torquato Tasso de San Telmo. “Pero nosotros somos graciosos y a la vez serios”, explica Nicolás. En el Mundial pasado quedaron en tercer lugar. Para llevarle la contraria al sacrosanto Astor Piazzola —“el tango de ahora es solo una imitación nostálgica y aburrida”—, Nico y Ger, como los conoce su público, apostaron por lo que Gustavo Mozzi, una de las voces más autorizadas en el mundo del tango, llama la escena cambiante: “Me interesa que convivan bajo el paraguas del festival tradición y vanguardia. Hay mucha energía y mucha potencia en la gente que está bailando ahora”.

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