viernes, 29 de marzo de 2019


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Sacrificio humano en el templo piramidal - Vídeo: La Leyenda Negra que rodea a Hernán Cortés y que defiende López Obrador

Canibalismo, sacrificios y totalitarismo: la verdad sobre el Imperio azteca que se encontró Hernán Cortés

Si precisamente medio millar de españoles lograron abrirse paso por un territorio ocupado por millones de personas fue porque muchos pueblos estaban hartos del régimen sangriento impuesto por la Triple Alianza (Texcoco, Tlacopan y México-Tenochtitlan)


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La idea de que los españoles deben pedir perdón por la conquista de México parte del error de base de equipar el Imperio azteca a lo que es hoy México, cuyas fronteras, cultura y estructura tiene más que ver con la Nueva España legada por Hernán Cortés que con las civilizaciones precolombinas. Si precisamente medio millar de españoles lograron abrirse paso por un territorio ocupado por millones de personas fue porque muchos pueblos estaban hartos del régimen sangriento impuesto por la Triple Alianza (Texcoco, Tlacopan y México-Tenochtitlan). Cortés firmó una serie de alianzas con estos pueblos mexicas descontentos y encabezó una suerte de revolución para derrocar a este totalitarismo sangriento.
¿Exigirá López Obrador que pidan también perdón los descendientes de la Triple Alianza (solo una parte de los indígenas que sobreviven hoy en México) a sus víctimas? La antropóloga australiana Inga Clendinnen asegura en sus trabajos que lamentar la desaparición del Imperio azteca es como sentir pesar por la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial. La cultura azteca era, según las evidencias históricas, un totalitarismo sangriento que se valía de tribus sometidas para realizar sacrificios humanos durante tres meses de festejos. Se calcula que entre 20.000 y 30.000 personas morían cada año para alimentar estas ceremonias. Las cifras varían (muchísimo) atendiendo a las fuentes que se elijan, pero todas convergen en la misma conclusión: la ingente cantidad de sacrificios humanos que perpetraban anualmente los sacerdotes mexicas antes de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo.

Y si los números del llamado «Holocausto azteca» causan tanta controversia, no parece extraño que suceda algo similar con la cantidad de cadáveres que – tras cada uno de los mencionados rituales- eran desmembrados, cocinados e ingeridos por este pueblo. De hecho, algunos historiadores han llegado incluso a negar que se produjera tal antropofagia. Sin embargo, los escritos de aquellos que acompañaron a Hernán Cortés (1485-1547) en sus conquistas corroboraron la triste verdad.

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