martes, 16 de febrero de 2016

ALFREDO ZITARROSA

Sentido homenaje a Alfredo Zitarrosa en Bariloche

Músicos de la región interpretaron buena parte de la obra del cantautor uruguayo.
Carlos Méndez le puso su voz a la lírica tan particular de Zitarrosa.
Carlos Méndez le puso su voz a la lírica tan particular de Zitarrosa.
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Martes 16 Feb 2016 | 0:09

BARILOCHE (AB).- Público de pie adhirió al tributo a Alfredo Zitarrosa brindado el viernes por Carlos Méndez (voz), Reinaldo Naldo Labrín, José Luis Denda, Carlos Denda (guitarras) y Rulo Mendoza (guitarrón). Un homenaje gestado en el 2011, en Cosquín, que próximamente visitará el Alto Valle, La Pampa, Mendoza y Buenos Aires.
Todo comenzó con "El violín de Becho" y el retrato del amigo al que "le duelen violines que son como su amor, chiquilines", el que "quiere un violín que sea hombre que al dolor y al amor no los nombre".
Con "Milonga para una niña", los versos "por eso te pido que no me guardes rencor, no puedo darte amor ni vos podés darme olvido (…) y aunque me ofrezcas consuelo yo no lo puedo aceptar, puedo enseñarte a volar pero no seguirte el vuelo". Primera canción "de Alfredo escrita en una pieza que alquilaba" cuya letra contiene algunos de los "fantásticos pensamientos que le nacían tan naturalmente", según refiriera Labrín.
Si "Zamba por vos" alentó la participación coreando la letra, el "Gato del perro" sumó palmas y "Para Manolo", sensibilidad.
"Había un bar en Montevideo en el que Alfredo escribió muchas canciones. El dueño era español, de Galicia. Su mujer, Rosalía, cantaba canciones de su tierra. Cuando volvimos en el 83, el diario Clarín había publicado una entrevista y anunciaba recitales. A mediodía llegó el periodista diciendo que traía un mensaje de Manolo, estaba en Buenos Aires, había instalado un bar y lo invitaba. Fuimos, éramos unos quince. Después de un rato entra Alfredo y dice: te juego un truco y te gano Manolito. Lo miramos, estaba inmóvil y lloraba hondamente Manolo", introdujo el guitarrista que compartiera ocho años de carrera artística con el escritor y periodista uruguayo.
Con letra de Washington Benavídez y música de Eduardo Darnachaus, la canción "Tanta vida en cuatro versos" aportó aquellas coplas con sabiduría que son "como un poncho en un camino invernal y, al perdido en este mundo, un agua de manantial". Preludio poético para la "canción que ha recorrido toda América, "Doña Soledad".
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