Jens Sorensen era el dueño de la empresa de venta de autos de la marca Fiat, que debió cerrar por problemas económicos y financieros. 
Al morir en 2014, a los 92 años, sus herederos comenzaron a realizar los trámites vinculados a la sucesión de los bienes, y descubrieron que dentro de un galpón, que permaneció cerrado durante tres décadas, había más de 200 autos, en su gran mayoría Fiat, con la particularidad de que no fueron rodados. Así lo publicó Autobild Dinamarca. 
Muchos de los vehículos fueron rematados por poco más de 600 dólares, pero varias de las unidades, a las que sólo les hacía falta un lavado, puesta en marcha y otro tipo de detalles por el hecho de no circular, se vendieron en miles y miles de billetes verdes. 
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