jueves, 15 de octubre de 2015

¡HIJOS DE LABORATORIOS!

El cementerio del barrio El Progreso de Neuquén atrae a carteristas, suicidas y seguidores de cultos extravagantes. Es el territorio donde las bandas prolongan sus disputas más allá de la muerte. Del otro lado del muro, los chicos de una escuela juegan al vóley hasta que la pelota cae entre las tumbas y no se animan a buscarla.

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