Jackie Kennedy y Aristóteles Onassis.
Jackie Kennedy y Aristóteles Onassis.
"Todas las mujeres tienen una fantasía: ser Jackie Kennedy o Marilyn Monroe". El que habla es Kinsey, uno de los personajes de Mad Men en el episodio seis de la segunda temporada. Sale de la oficina y empieza a señalar mujeres: "esa es una Jackie… esa una Marilyn. Jackie, Marilyn, Jackie, Marilyn…". Todos los hombres se ríen. Peggy Olsen, única mujer, no. En cambio dice que no todas las mujeres quieren ser una Jackie o una Marilyn. "Tal vez los hombres nos ven así", dice.
La escena está ambientada en la Estados Unidos de la década del sesenta y representa no solo el machismo de la época sino también la manera en que lo sociedad americana se entendía a sí misma. ¿Qué era, entonces, ser una Jackie? ¿Y quién era esa Jackie?
Se refieren, por supuesto, a Jackie Kennedy Onassis, con una salvedad: todavía no era Onassis. Era, al momento de esa escena, la mujer del presidente Kennedy. Pero pasaron los años y su figura creció, se llenó de dobleces y revelaciones oscuras, y pasó a significar mucho más que solo eso.
Para algunos, es todavía la mujer que no quiso cambiarse el vestido tras el asesinato de su esposo, la que prefirió cargar esa mancha de sangre para que todos supieran lo que le habían hecho al presidente. Para otros, en cambio, su figura cambió radicalmente cinco años después de eso, tras un evento del que hoy se cumplen 50 años.