Urgente: ¡viven!
La tragedia de los Andes,una de las grandes historias del siglo XX, primero fue una noticia. Y marcó a los periodistas que la cubrieron.
LUIS PRATS06 nov 2016
"Vengo de un avión que cayó en las montañas". La nota que Fernando Parrado le arrojó al arriero chileno a través de un río era la diferencia entre la vida y la muerte para 16 jóvenes uruguayos en los Andes. "Santiago, urgente. Afirman que aparecieron dos sobrevivientes del avión uruguayo", era un cable que para los periodistas podía significar la noticia del año —de muchos años—, o bien otra falsa alerta, de varias que se registraron desde que el avión Fairchild F-227 de la Fuerza Aérea se perdiera en la cordillera el 13 de octubre de 1972.
En los 44 años posteriores, la tragedia (o el milagro) de los Andes se contó muchas veces, en libros, películas, entrevistas o conferencias. Pero hubo un primer relato, el que el periodismo de la época fue brindando durante tres meses dramáticos. El impacto de la desaparición de la aeronave, la búsqueda infructuosa, la esperanza que se iba desvaneciendo salvo en los corazones de los familiares, hasta el anuncio de la aparición de Canessa y Parrado, después de otros 14 viajeros, el asombro del mundo y finalmente, el regreso al país para empezar a contar esa historia. Este es el repaso de aquella cobertura. Y también un homenaje para los colegas que vibraron y se emocionaron con la información, aun con medios técnicos muy distantes de los actuales.
Alerta.
Una campanilla, apenas una campanilla, dio el primer anuncio el jueves 21 de diciembre de 1972. En aquellos tiempos sin Internet, celulares ni redes sociales, cuando una llamada internacional debía solicitarse al operador de UTE (ni siquiera existía Antel) y la demora podía extenderse a varias horas, los periodistas recurrieron a radioaficionados, que los conectaban con colegas en Chile detrás de lo poco que se sabía del avión perdido luego del 13 de octubre.
La otra conexión con el mundo eran las teletipos. Ubicadas en un rincón estratégico de las redacciones de diarios y radios, recibían los despachos de las agencias informativas y los imprimían a toda velocidad en largos rollos de papel. Y tenían una campanilla, cuyo repiqueteo alertaba cuando llegaba una noticia importante.





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