miércoles, 6 de junio de 2018


Cambio político y ejemplo en España

El socialismo apuesta a recuperar influencia desde el gobierno y no llamará a elecciones.
El nuevo presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, saluda a su antecesor, Mariano Rajoy, ante la atenta mirada del rey Felipe VI. (Foto: AFP)
El nuevo presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, saluda a su antecesor, Mariano Rajoy, ante la atenta mirada del rey Felipe VI. (Foto: AFP)
Hay un aspecto que sobresale en la última crisis española, la cuestión institucional. Visto con ojos argentinos desacostumbrados a estas transiciones sin acontecimientos traumáticos destaca aún más por nuestros antecedentes inmediatos. El último: un presidente por 12 horas.
La caída de Mariano Rajoy y la asunción del socialista Pedro Sánchez ha sido una operación política cuya extensión en el poder está siendo puesta a prueba desde que el jefe del PSOE y nuevo presidente del gobierno de España puso el pie en La Moncloa.
Pedro Sánchez, el rey Felipe y Mariano Rajoy. (Foto: AFP)
Pedro Sánchez, el rey Felipe y Mariano Rajoy. (Foto: AFP)
Todos recuerdan el final: Rajoy le dio la mano a Sánchez en un gesto de urbanidad política, en un Congreso en el que los socialistas y sus aliados circunstanciales (vascos, separatistas catalanes, Podemos, etc) aplaudían el final del líder del Partido Popular y los populares ovacionaban de pie a su jefe destituido.
Rajoy anuncia que dejará la Presidencia del PP. "Es lo mejor para el PP, para mí y para España", ha dicho ante el Comité Ejecutivo Nacional. EFE
Mariano Rajoy, tras ser destituido. (Foto: EFE)
Rajoy fue al día siguiente a la jura de su verdugo Sánchez y lo vio testimoniar lealtad a la Constitución española y a la Corona.
Allí terminaron siete años en el poder con su partido, el PP, enterrado hasta el cuello en el pantano de la corrupción.
A Rajoy no se le ocurrió dar un portazo o hacer una escena por ausencia en este cambio de mando forzado. El sistema en el que se basa la democracia española funcionó y por primera vez por una moción de censura caía un presidente del gobierno. Los protagonistas, sobre todo Rajoy, estuvieron a la altura,aceptando su suerte sin histerias, egos heridos camuflados con ideología y pataleos caprichosos.
Comparar este episodio con la negativa de Cristina Kirchner a entregarle a Mauricio Macri los símbolos del poder es ilustrativo de la desmesura argentina.

No hay comentarios: