Feliz aniversario: En su 5° año de Papa, padre Jorge
El martes 13 se cumplirán cinco años de la elección de Jorge Bergoglio como el Papa Francisco. Aquel miércoles de 2013 y después de 50 minutos de deliberaciones, los obispos decidieron nombrar al sucesor del renunciado Benedicto XVI y la responsabilidad de conducir la Iglesia Católica recayó en el argentino. Sorpresa, alegría, entusiasmo, todo a la manera muy argentina, muy nuestra, una vez más pudimos decir con orgullo "Hasta un Papa tenemos, ya no nos falta nada". Desde la Casa de Gobierno de entonces, la jefa de Estado, que veía como "el obispo opositor" llegaba a los más alto, solo atinó a celebrar "la llegada de un obispo latinoamericano al Vaticano". A ella entonces, no le había llegado este asunto del orgullo. El tiempo, que todo lo acomoda, cambió las cosas y aquél sacerdote que fustigaba la corrupción y el destrato, paso a ser "el referente más importante de los argentinos". Todo hay que decirlo, también aquel monseñor combativo, se convirtió en un conciliador en su relación con el kirchnerismo, algo que puede entenderse porque el Papa no puede tener enemigos políticos. ¿O sí? En todo caso, cambió los protagonistas de sus luchas jesuíticas y de sus formidables prédicas. El tema es que Francisco cumplirá cinco años de papado sin venir a visitarnos y no es reproche, es una observación a la conducta de quién debió sentirse tan orgulloso de pertenecer a este pueblo, como nosotros lo estamos de él y qué mejor gesto que demostrarlo con una breve visita a sus pagos, a esos sitios que lo vieron luchar, poner el pecho por los más débiles, plantarle cara a un poder corrupto y altanero y caminar las procesiones de Corpus, mezclado entre los fieles por la Avenida de Mayo. Tal vez cuando analizamos algunos de sus gestos que consideramos excesivamente políticos y sectoriales, nos olvidamos que el padre Jorge se vio obligado a cambiar porque el mundo necesitaba un pastor diferente, que le diera a la Iglesia una impronta de aire fresco, que pusiera sobre la mesa de asuntos a tratar, aquellos temas hasta ahora tabúes para el Vaticano. Y esos cambios también incluyen su visión de la realidad argentina. En estos cinco años el Papa se mostró duro con la mayoría de las dictaduras, se ocupó y mucho como pastor de la juventud, una virtud de los jesuitas cuando salen a proteger a su rebaño. Por esto, más allá de las medallitas, los rosarios, las visitas y las caras sonrientes o serias ante quienes lo visitan, lo importante es que no perdamos aquella sensación de orgullo que tuvimos aquel miércoles 13 de marzo de 2013. Felicidades padre Jorge y solo quisiera pedirle que no se olvide que entre los argentinos que rezamos por usted, los hay de todos los colores políticos, de los que a usted le gustan y de los que a usted no le gustan tanto, y todos lo hacemos con la firme esperanza que ese rezo sirva para darle fuerza y claridad en el duro y difícil camino de conducir a los católicos y de advertir al mundo sus desaciertos y sus peligros. Y no se olvide de darse una vuelta por su tierra, se lo vamos a agradecer y nos va a agrandar ese orgullo que sentimos por Usted.
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