La noche comenzaba como el último año y medio, todas las proyecciones, los experimentos de proyección de voto de los más expertos manejadores de ‘big data’ y las piezas preparadas por los periódicos glosaban la victoria de la candidata demócrata, la del establishment, la única que podía ganar. Pero según iban apareciendo los datos, éstos contradecían las conclusiones sacadas antes del análisis real de lo que estaba pasando por las mentes de los estadounidenses. ¿El mundo está loco? Eso parece, pero no tanto porque los ciudadanos hayan votado a Donald Trump como presidente, sino porque nadie lo previera.
Las predicciones sobre los seis o siete ‘swinging states’ le daban ventaja a Hillary Clinton, es cierto. La candidata demócrata tenía más combinaciones a su favor que el magnate de la construcción que, a sus casi 71 años, se convertirá el próximo 20 de enero en el presidente de mayor edad en jurar su cargo ante el Capitolio.
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