Marina Miño, que trabajaba en la línea 110 de Transporte Miramar, en Corrientes, se presentó en la delegación provincial del Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (Inadi) y denunció ser víctima de discriminación por género e ideología.

Acompañada por integrantes de la organización social Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumala), dijo que padece las consecuencias de “medidas arbitrarias adoptadas por la firma”. 

Trabajadores adheridos a la organización sindical Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA) revelaron que padecen medidas arbitrarias, como el impedimento de acceso a sanitarios, lo cual atenta contra la dignidad de la persona y cambios arbitrarios en los recorridos, tras haber exigido recomposición salarial.
La denunciante, integrante de la comisión directiva de la UCRA, admitió que por estar agremiada y realizar reclamos salariales fue castigada con cambios en los recorridos de colectivo. Además, se le quitó el derecho de acceder a sanitarios, según denunció.
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