domingo, 12 de enero de 2014

FRENARON A LA PULGA

 
Foto: EFE 
MADRID.- Tal vez el fútbol perfecto sea así. Un 0 a 0, con apenas ocasiones de gol y en el que dos equipos con jugadores brillantes ejecutan con tanta precisión la estrategia trazada por el entrenador que impiden al rival explotar sus cuantiosas virtudes.
O, acaso simplemente Diego Simeone y Gerardo Martino aprendieron a neutralizarse, a mantener un ajedrez de largo plazo en esta Liga española que dominan sin darse respiro, uno con un Atlético de Madrid ya mítico, el otro con un FC Barcelona siempre con ansias de excelencia.
Jugaron tres veces en cinco meses: tres empates. Sólo dos goles convertidos en 270 minutos por dos cuadros con un promedio de tres por jornada. Anoche fue tablas otra vez en la cancha. Tablas también en la cima del campeonato, al final de la primera vuelta: 50 puntos cada uno sobre 57 posibles.
Ni siquiera la entrada de Lionel Messi en el segundo tiempo, obediente en su proceso de recuperación, permitió romper la paridad en una cancha en la que lo que parecía faltar eran metros cuadrados.
Cuando se enfrentan, el Cholo y el Tata hacen partidos de culto, quizás anodinos para el gran público, pero apoteósicos para aquellos que saben apreciar el juego sin pelota, como esos cinéfilos para quienes no hay nada como un buen largometraje húngaro.
Había que verlo a Simeone cuando entró en la sala de prensa 15 minutos después del pitazo final. Respiró agitado, se agarró la frente y tomó fuerza antes de hablar, agotado.
"Fue un lindo partido, sin goles, pero que te llena desde otros lugares", dijo, ante quienes esperaban una explosión a tono con las expectativas. Si elogia a un jugador es a David Villa, un goleador que no tocó la pelota en 75 minutos al que él despidió con un aplauso por encima de la cabeza cuando decidió cambiarlo para que todo el Vicente Calderón lo ovacionara. Los hinchas se dejan educar.
Valora la entrega, los desplazamientos en bloque, la generosa disciplina táctica de un equipo gremial, sin divos..

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