Un gran gol del diez decide un partidazo en el que el Atlético, valiente, arrancó a toda mecha y el Barça se sostuvo con Ter Stegen hasta que el rosarino llevó al equipo a la victoria
Otro balón de oro de Messi sacó al Barça de los apuros del Metropolitano, azotado por un aguacero constante y la corsaria puesta en escena del Atlético en la primera media hora, solo anclado por Ter Stegen. Luego, fue a hombros de Messi cuando el Barça logró respirar, crecer y dar la puntilla final a un rival más bizarro que de costumbre que no atinó cuando tuvo al contrario a un milímetro de la lona. Messi para todo en un partido excitante, titánico para unos y otros.
De entrada, al Barça le cayó una tromba. Y no solo por lo intempestiva de la noche madrileña. El Atlético arrancó como un convoy, con la mandíbula a punto de estallar. El equipo de Simeone en su versión cholista más maciza. Suficiente para retratar a un rival momificado, incapaz de tener sustento con la pelota. Rakitic, relevo de Busquets, Arthur y De Jong eran cenizas ante cada acometida de un rojiblanco. Desfigurados por el vigor rojiblanco parecieron lo que no son: medios matracas. Y ya se sabe que el Barça sin el balón es un equipo en pelotas. Así estuvo casi media hora, colgado del juego aéreo de Piqué y Lenglet y del andamio del coloso Ter Stegen. ¿Y Messi? Recóndito, sin nadie que le diera hilo en el primer tramo.
Donald Trump, junto a su familia, este domingo.AFP
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